25 de febrero de 1987
A Gumara no le gusta tener que convivir con Sócrates, el ratón de Cesarín, ya que no le gustan los roedores, cuando nadie está en la casa, Gumara sale a ver a una comadre, los muchachos llegan y no encuentran a Gumara, piensan que se fue por culpa de Sócrates, Cesarín muy triste, se va de la casa de su papá con Sócrates, Miguel y Alejandra se dan cuenta de que no está, llaman a su papá y se lo informan, César regresa para buscarlo, el cual estaba escondido en el cuarto de Pocholo, Gumara regresa a la casa y aclara el malentendido y le compra a Sócrates una jaula nueva.